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23Jun2020

La gestión del talento humano en tiempo de coronavirus: Una oportunidad de aprendizaje y crecimiento

La realidad aceleró cambios de manera dramática, obligando a un ejercicio adicional de adaptación y aprendizaje. La pandemia transformó los hábitos personales, pero también modificó el panorama y la organización del trabajo para las empresas. Durante la cuarentena obligatoria, los líderes y coordinadores se vieron obligados a tomar cada vez más decisiones críticas, en forma rápida y eficaz. La coordinación del personal tomó un rol protagónico en los esquemas laborales y comunicacionales propios del distanciamiento social. 

La gestión del talento humano estaba cobrando gran importancia para el futuro de las empresas antes de la pandemia. Esto se debe a que el tipo de trabajador que se contrata ahora no se parece en nada al de generaciones anteriores. La tecnología evoluciona a pasos agigantados y genera transformaciones en los perfiles humanos que demanda la nueva economía digital. Las áreas de Recursos Humanos no son ajenas a estos cambios y ya estaban comenzando a adaptarse y a introducir nuevos procesos de gestión y el soporte de herramientas para facilitar no solo la incorporación de talentos sino también la forma de medir su desempeño y la posibilidad de elaborar planes de capacitación y desarrollo ad hoc para cada persona. Antes del COVID 19, las organizaciones estaban comenzando a visualizar la importancia de esforzarse para encontrar y retener a los trabajadores con talento, cambiando radicalmente el paradigma de gestión de los departamentos, áreas o encargados de Recursos Humanos; con la premisa de que una compañía con un buen modelo de gestión del talento buscará a trabajadores que se destaquen dentro de su área de expertise para incorporarlos y una vez adquirido ese talento intentará desarrollarlo y retenerlo el mayor tiempo posible dentro de la organización.


Para las áreas de Recursos Humanos, la gestión de la crisis implica un gran desafío, no sólo porque afecta de manera directa a todas las áreas de una compañía, sino también porque pone a prueba la capacidad de adaptación, liderazgo, resiliencia, confianza y comunicación eficiente de cualquier organización. En este escenario de pandemia, muchas compañías adoptaron medidas orientadas a reforzar las prácticas de higiene y convivencia, pero el mayor impacto en la situación actual fue la suspensión de viajes y la implementación de modelos de trabajo a distancia en organizaciones donde probablemente no estaban las políticas desarrolladas o no lo estaban con la profundidad que esta crisis lo requiere, o solo aplicaban para determinadas áreas, pero no para todas. En este contexto, los responsables de Recursos Humanos están actuando muchas veces como facilitadores para que el negocio pueda continuar, más allá de las circunstancias. En este sentido, es clave que puedan disponer de las herramientas y procesos necesarios que permitan un aprendizaje veloz de trabajo y liderazgo remoto para personas que nunca lo hicieron, generando espacios de entrenamiento virtual para líderes y colaboradores. En segundo lugar, gestionar la información de manera continua a través de canales efectivos, de impacto y que lleguen con la velocidad necesaria a todos los colaboradores (email, intranet, webminar, posters, etc.). Comunicaciones que sensibilicen sobre el concepto de ser responsables por uno mismo y los demás, medidas a tomar para no propagar el virus, acciones para prevenir el contagio, especialmente para evitar que se cometan errores que luego tengan costos mucho mayores para la persona y la organización. Es importante ser flexibles, adaptarse y cambiar sin temor en función de la coyuntura. Asimismo, es fundamental la contención que, desde Recursos Humanos se puede brindar, por ejemplo, a los colaboradores que ante la suspensión de los viajes quedaron varados en otros países o localidades, o con actividades reducidas o en stand by, cómo proveer todo lo necesario para que se sientan cuidados por la organización, acompañar a sus familias si fuera necesario, e instruir a sus líderes para que puedan hacer un buen seguimiento de estas personas. La contención también está relacionada con dar respuestas confiables y directas frente al posible estrés de algunos colaboradores en un escenario difícil. Este es un momento para mostrar empatía y compasión no solo como líderes de Recursos Humanos sino también como organización. Sus principales referentes deben hacer sentir su acompañamiento a través de comunicaciones directas, lo que contribuirá en gran medida a demostrar que la organización realmente se preocupa.


En todas las crisis surgen nuevas oportunidades. Tal vez esta pandemia ayude a las organizaciones a valorar aún más la importancia de la transformación digital de los procesos, la inversión en capacitar a sus líderes y nuevas competencias de sus colaboradores, en pos de una gestión estratégica de la cultura organizacional y, en definitiva, trabajar por el bien común.


Las situaciones dramáticas en ocasiones provocan cambios conductuales sustanciales con alto impacto personal. Cambiamos cuando las circunstancias hacen que el cambio justifique el abandono de nuestra zona de confort. Así, circunstancias no buscadas nos obligan, pero a la vez nos permiten, encarar cambios relevantes.


Directivos de Recursos Humanos argentinos consultados coinciden en que esta situación le dejará aprendizajes: uno es que tendrán la necesidad de ser más agiles, innovadores, creativos y flexibles para enfrentar situaciones inesperadas. Es tiempo de replantear roles y de transformar tareas y equipos. Es tiempo de aprender de la crisis para desarrollar mejores metodologías de trabajo. Para muchos empleados podrá significar una oportunidad de demostrar que pueden seguir siendo eficientes trabajando desde sus domicilios. Por su parte, las vías de coordinación y comunicación que se formen en esta cuarentena pueden convertirse en prácticas sostenibles que mejoren la eficiencia y las condiciones laborales cuando todo vuelva a la normalidad.


Esta crisis sin precedentes tendrá también impacto en estos tres planos:

  • Revalorización de lo presencial: muchas veces las pérdidas son las detonantes de la valoración de lo que teníamos. Las discusiones, las risas, los diálogos, el contacto físico, las miradas y tantas manifestaciones sociales y humanas estuvieron transitando este tiempo caminos poco habituales. Es natural extrañarlos porque lo presencial tiene ricos componentes. Seguirá siendo importante el encuentro con nuestros compañeros de trabajo, las reuniones con nuestros equipos en las que se perciban mejor los ánimos, la vivencia de la cultura, el feedback cuidado cara a cara y por qué no alguna cerveza artesanal al salir. Presagio también una nueva apreciación de la educación presencial. El clima único que genera un aula predispuesta a la apertura, al debate y a compartir ideas y experiencias volverá a ser diferencial, por más dominio que se tenga de un aula virtual.
  • Revalorización de lo remoto: Entre quienes capitalizan esta dramática oportunidad provocada por este enemigo externo que se cobra tantas vidas están aquellos que se encuentran aprendiendo nuevas modalidades de trabajo. Una brusca vuelta del destino lo ha transformado en una necesidad ineludible. Y así, muchos de aquellos quienes menospreciaban la posibilidad de trabajar, estudiar o relacionarse de manera remota o virtual han tenido que rever sus modelos mentales y en ciertos casos aceptar que gran parte de las acciones que se llevaban a cabo de manera presencial, jamás volverán a hacerlo.
  • Revaloración de la calidad de uno y otro: Lo presencial recuperará valor. Pero para que ello ocurra, la calidad de esos encuentros deberá ser tal que los justifique cada vez. Las reuniones deberán contemplar los beneficios de lo presencial, y a la vez evitar las desventajas. Viajar durante horas al lugar de trabajo tendrá sentido solo cuando lo presencial le dé ese sentido. Se justificará ir a un aula, si lo que los profesores tenemos para ofrecer es un encuentro transformador e irrepetible. Lo virtual también tendrá más valor. Pero para que ello ocurra, la calidad del trabajo a distancia deberá demostrar que se asemeja al que no lo es.

Tal vez varias cosas no vuelvan a ser como han sido, luego del COVID-19, pero podemos dejar de verlas como de suma cero y tomarlas como una gran oportunidad de aprendizaje y crecimiento.

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